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Yo, Chema Solari, te tomo a ti en sagrado compromiso

Hacer un compromiso con una serie de televisión no es la sencilla tarea que pudiese parecer.

Y es que, al igual que una embarcase en una relación, existen muchos puntos a considerar.

Supongamos que usted entro en conflicto en cuanto a darle una oportunidad semana con semana a Luck, la increíble mirada al inescrupuloso mundo de las carreras de caballos, las tramas que ahí se entretejen y los complejos personajes periféricos que lo rodean.

Hace falta ver solamente una vez el episodio piloto para que uno quede atónito de los increíbles diálogos de su creador David Milch, de la visión de Michael Mann o de las actuaciones de Dustin Hoffman o Nick Nolte.

Sin embargo, llega el punto donde se entera de su lamentable cancelación debido a la muerte de tres caballos en el set. ¿Qué tanto le interesa continuar con una historia que sabe que en cierta medida está inconclusa?
Para mi es complicado. Habiendo tantas series y películas que ver y libros y comics que leer (e incluso también hacer otras cosas de menor importancia, como, vivir la vida), hay siempre que ubicar prioridades.

Algunos meses atrás, un amigo trató de convencerme de entrarle a Rubicon, la aclamada serie de teorías de conspiración, que tomaba inspiración de clásicos del cine como The Parallax View, All The President’s Men y Three Days of The Condor y que duró una temporada en AMC, canal que con la probable excepción de The Killing no falla mucho en cuestión de programación de calidad en estos días.

Sin embargo, decidí no hacerlo. Por lo menos no por el momento. Aún leyendo las excelentes críticas que recibía. Me cuesta más trabajo ver un programa de televisión increíble inconcluso más que uno que me tome meses ponerme al corriente.

Nada puede arruinar la experiencia televisiva como las prontas cancelaciones. En mis años de amor obsesivo por el medio me he visto con el corazón roto al perder a Arrested Development, Firefly y Studio 60 on the Sunset Strip.

Otras que no vi en su momento, pero que aún maldigo su desaparición incluyen a Freaks and Geeks, Deadwood, Mr. Show with Bob and David y Sportsnight.

En meses recientes, la nube de duda se postró sobre el futuro de Community, junto con The Wire,  mi programa favorito en la historia.

Afortunadamente, todo parece indicar que tendremos una cuarta temporada de la pandilla de Greendale y que el grito de batalla de los que la seguimos de “Six seasons and a movie” (Seis temporadas y una película) se acercará a dos terceras partes de su objetivo.

Sin embargo, el futuro no pinta tan prometedor para otra de las comedias más ingeniosas del momento, Cougar Town.

Los fanáticos de Community, están conscientes de la conexión entre ambos programas y siempre he considerado que el programa estelarizado por Courtney Cox, como el primo menos raro del primero.

Lleno de perspicaces bromas recurrentes y un estelar ensamble cómico que funciona mejor en la suma de sus partes que separando sus talentos individuales, Cougar Town es uno de los programas sorpresivamente más entretenidos y constantes, aún con su estúpido y engañoso título.

Y aunque podría recomendarle que le diera una oportunidad, difícilmente lograría una diferencia ya que lo más seguro es que usted no viva en los Estados Unidos y el que apoye al programa, no afecte en absoluto los ratings.

Puedo entrar en una serie de razones por las que le abran a su corazón a Cougar Town. Sin embargo, me pone en tremendo predicamento hacer algo que yo precisamente no puedo seguir.

En este momento estoy en el umbral de comprometerme con dos series cuyos futuros se ven inciertos.

La primera, Awake, es el drama más interesante y con mayor potencial que se hayan estrenado en la televisión abierta en los Estados Unidos desde The Good Wife.

Realizado de una manera tan bien lograda y sugestiva como la de su peculiar premisa, ésta trata del detective Michael Britten, quien sobrevive un accidente automovilístico donde viajaba con su esposa e hijo. Britten se encuentra en medio de dos mundos diferentes. Uno de ellos es la realidad, mientras que el otro es un sueño.

En uno de los dos su esposa sobrevive, mientras que en el otro plano lo hace su hijo. Y desconocemos cual es la verdadera, si es que alguna lo es.

Complicando las cosas, debido a esto, en los dos consulta a un psicólogo diferente, el cual trata de convencerlo – con argumentos convincentes de que la que éste habita es el verdadero. No sólo están los conflictos con ambos doctores, sino que cada lado tiene su reparto de personajes diferentes, sus ventajas y conflictos.

Y más interesante aún, cada uno provee pistas sobre lo que acontece en el otro lado. Las pistas para resolver los crímenes de una realidad aparecen en el lado contrario, lo que nos invita a sintonizar semana con semana para seguir desenterrando pistas.

Awake es una extraña mezcla entre meditaciones de Charlie Kaufman, Lost y The Sopranos y cuenta con elementos ganadores como una estética visual interesante, intercambios ocurrentes entre personajes y buenas actuaciones.

Jason Isaacs en momentos no puede evitar traernos a la memoria a Jon Hamm, no sólo a su parecido, sino también a la forma que se desenvuelve frente a la cámara.

La otra parte de esta columna, donde hablo de la otra serie con la que estoy a punto de formalizar y donde cierra esta idea, aparecerá en los primeros días de la próxima semana. La intención es hacer entregas más cortas, pero con mayor constancia.