85:: Belle Humor
Editorial

El humorista inglés Charles Churchill no se equivocó al señalar que “una broma es una cosa muy seria”, The Ghost (1763). De ahí que en la Edad Media, muy calculadoramente la iglesia haya controlado a sus feligreses al satanizar un acto tan humano como es reir; o que Osama bin Laden tenga prohibido a sus adeptos carcajearse después de un acto terrorista… y qué decir respecto al gobierno priísta de Echeverría, cuando censuró al Loco Valdés por apodar como “Bomberito Juárez” a cierto ex-presidente masón. No hay mayor enemigo del poder que una risa con los dientes de fuera, razón suficiente para que el humor siempre haya estado en las antípodas de la autoridad. ¿Alguien recuerda que algún político, sacerdote, militar o juez haya superado el humor involuntario? Como arma, el humor despedaza y en ello radica su fuerza. Por eso dedicamos este número de Marvin a quienes valiéndose de la sátira, el albur, la parodia, el humor negro, la burla, el sarcasmo, la ironía, el chascarrillo, el chiste, el juego de palabras, etc., han cuestionado el orden establecido mediante la implacable aleación que resulta de fundir arte y humor.

Vicente Jáuregui