abril 27, 2012
Incubus

Sueño de una noche adolescente

Siempre quise ser un íncubo para meterme en los sueños. Para estar en la mente de tres chicas que me hicieron ver mi suerte durante mi adolescencia. En esa edad, me iba a dormir con la idea de transformarme en esos espíritus que, según la mitología griega, seducían a las mujeres mientras dormían. Un íncubo, pues. “Sólo dos adolescentes, tú y yo, me hacen sentir mucho mejor” canta Brandon Boyd, el vocalista de Incubus en “Adolescents”, que fuera primer sencillo de If Not Now, When?, el más reciente disco del quinteto originario de Calabasas, California, lanzado el año pasado.


¿Qué tocan?


Mientras le echo una nueva oída al disco, que sirve de pretexto para que Incubus se embarque en una gira junto a Linkin Park este verano, regreso a ese frustrante capítulo de mi adolescencia. ¿Por qué? Porque me parece tan paradójico que un grupo que alcanzó semejante estatura de madurez musical, realice ahora un álbum que rinde homenaje a la adolescencia Pero, ¿qué carajos toca Incubus? Creo que de todo, desde rock hasta jazz, pasando por blues, metal, hip-hop y, hasta toquecitos latinos (me consta porque una vez entrevisté al baterista Jose Pasillas y me dijo que era fan de la música norteña). No lo digo únicamente por la elegancia, sutileza y hermosura de cada uno de los cortes y de sus melodías (“Nena, ¿puedo ser conejo en tu sombrero?”, dicen en “Promises, Promises”) o por el efectivo fraseo poético de Brandon (“He visto la concha de porcelana, tu exoesqueleto”, canta en “Friends and Lovers”), sino por la portada que ilustra perfectamente lo que la adolescencia representa para el ser humano: transitar en una cuerda floja con la esperanza de no caer al abismo.


Déjà vu en el Azteca


Aunque el título del disco tiene una referencia religiosa, Brandon comentó en otra charla que en realidad habla del amor. Del amor realizado y el que se frustra; del que anhelamos pero nunca alcanzamos, pero también del que nos hace sentir en las nubes. Claro, del amor adolescente.


Así es como llegué a la reflexión acerca de los íncubos. En una entrevista, Brandon dijo una vez que eligió el nombre de la banda porque desde niño solía soñar con canciones. “Me despertaba tarareando melodías o cantando estrofas”, dijo. Igual que si una presencia paranormal se adueñara de su alma durante las noches y lo inundara interiormente de inspiración. No todo era color de rosa. El vocalista también recordó en esa charla que sufría de pesadillas recurrentes en las que su madre, una lectora asidua de Carlos Castañeda, le enseñó a despertarse a voluntad chasqueando los dedos en mitad de sus sueños. Hoy, de adulto, Brandon aún practica el mismo truco.


Cuando Incubus surgió en la escena musical, en efecto era adolescente. Sus canciones hicieron mucho más llevadera cada una de esas crueles respuestas a mi amor adolescente, desde “Wish You Were Here” hasta “Pardon Me”. Pero hoy, cuando sé que el grupo volverá a México, no puedo evitar decir que me gustaría ser un íncubo para entrar los sueños de Esther, Karina y Viviana, aunque quizá ya hayan engordado. TXT:: AAGORE.