SKRILLEX_MM

#NewKidInTown Skrillex

Sabemos que recibes una gran cantidad de información, la mayoría proveniente de los miles de blogs de música que a diario te dicen qué está de moda y a quién debes escuchar. En esta nueva sección de la revista impresa, nos damos a la tarea de poner las cosas en perspectiva y valorar por qué o por qué no debes escuchar al nuevo chico de la cuadra. De esa manera, podrás decidir si quieres recibirlo en tu iPod o enviarlo a la bandeja de reciclaje

CONTRA
 
Hay muchas cosas que reprochar a los gringos: George Bush, sus hamburguesas letales, la caída de Megaupload y propiciar un mainstream musical donde brilla la música más mediocre. Ejemplo de esto es el “fenómeno” de Skrillex, pero para analizarlo, primero hay que hablar de dubstep, un género que desde Inglaterra ha invadido la escena popular musical, y que como cualquier estilo musical, tiene el potencial de ser genial o basura… Skrillex es un exponente que pertenece a éste último extremo.
 
Para comenzar, no se trata de un artista nuevo y por eso, es irresistible hablar de su pasado screamo: antes de tener nombre de medicina, Skrillex era conocido en los bajos mundos como Soony Moore (insertar su foto con peinado emo), vocalista de From First to Last, grupo con el cual alcanzó cierta fama haciendo música inofensiva, amateuresca y bueno… screamo. Skrillex, por otro lado, con tres Grammys en su bolsillo, más una nominación a mejor artista nuevo –que afortunadamente acabó en manos de Bon Iver que, como los Simpsons, sabe que un Grammy no vale nada– y un disco extremadamente bien recibido por el público, se ha vuelto “la cara” más reconocible del dupstep. Miles de fans que salieron de quién sabe dónde lo siguen con peculiar devoción, permitiéndole reafirmar dos cosas:
 
Una, que el público ingenuo y tendencioso necesita su versión diluida y barata de un género hypeado, y que sin duda cuenta con mucho mejores exponentes como Rusko, Benga, Skream y James Blake
–añadir “post” a éste último para una correcta nomenclatura musical–.
 
Dos, que para todo nuevo género o propuesta musical interesante, siempre hay un gringo dispuesto a entrar al ruedo y darle en la madre. Y para cerrar les dejo esta dirección: girlsthatlooklikeskrillex.tumblr.com y las sabias palabras de James Blake al respecto:
 
“El dubstep que ha llegado a EUA, y ciertos productores que no vale la pena mencionar, han capitalizado el mercado frat-boy (sic). Se ha convertido en una competencia sobre quién puede hacer el bajo más sucio y pesado, y me parece que eso no es necesario… lo encuentro muy frustrante ya que es un mala representación del sonido, al menos en lo que a mí me concierne”.
 
TXT:: Jimena Gómez / @jimena_blue
 
PRO
 
Por espontáneas, irreflexivas o juguetonas que parezcan las herramientas de este ecléctico productor y anteriormente líder de la banda From First to Last, deben tomarse –desde su inocente inmediatez– como recursos importantes en el aglomerado de la música bailable de los últimos años. Cuando tratamos con proyectos tan polémicos como Skrillex, es inevitable pensar que existen dos posibles enfoques en la apreciación de su trabajo: el primero consta de un público estrictamente desentendido del movimiento y los artilugios ejecutados por el músico. El otro, mucho más recóndito, involucra reconocer la formidable capacidad de Sonny Moore para crear música desinteresada, que echa mano del electro de proyectos como Deadmau5 o Benassi, más la fuerza descomunal del drum n’bass de Noisia y un toque de suntuosidad al estilo de Fat Boy Slim. Esta superlativa ensalada de ritmos podría tener un sabor excelsamente amargo, pero de alguna manera, Skrillex se las arregla para presentar composiciones que enfatizan la movilidad de cada sonido, prueba de un estilo compositivo basado casi por completo en la manufactura, la producción y el extraordinario pulimento de su música. Si bien esto puede asumirse como un método exclusivamente comercial, contiene también la mecánica de una elaboración cuidadosa y asombrosamente bien trabajada, elementos que en conjunto y a nivel producción permiten apreciar con mucho detalle cada eslabón de la cadena.
 
TXT:: Luis Arce. 
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