caifanes

Rock en papel

Para conmemorar la edición número 100 de Marvin, realizamos una investigación sobre la historia del rock mexicano en las páginas centrales de la revista. Para realizar una tarea historiográfica tan demandante, entrevistamos a varios personajes clave dentro del periodismo del rock mexicano. Como el papel nos resultó insuficiente para plasmar todos los testimonios, aquí les presentamos las entrevistas completas con quienes has sido pilares para que hoy, podamos hablar de una historia del periodismo de rock mexicano.

Rogelio Villareal (Escritor y periodista. Director de la revista Replicante)

¿Qué opinión tienes de las revistas de rock que se han hecho en México? La Piedra Rodante fue muy buena, de veras contestataria, antisolemne y original, aun cuando era deudora de la versión estadounidense. La dirección de Manuel Aceves –un tipo sabio– fue determinante y muchas veces sus artículos fueron acremente censurados por la Secretaría de Gobernación y hasta por el mismo Carlos Monsiváis; la revista finalmente fue clausurada. Las revistas mexicanas de rock y de música en general son más voceras de la industria que creadoras de crítica. Hay información pero muchas veces es la que proveen las mismas compañías discográficas; hay poca investigación y trabajo periodístico, casi todo se va en elogios y recomendaciones a los grupos en turno. Desde luego, hay excepciones muy valiosas.

La Regla Rota y La Pus Moderna no eran esencialmente revistas sobre música pero la apoyaron de manera importante. ¿Qué fue lo que ustedes aportaron a esta rama del periodismo nacional? No es precisamente que la hayamos “apoyado”, sino que como manifestación cultural de mucha importancia simplemente la música era algo que debíamos tratar en las páginas de esas revistas, con entrevistas, crónicas reseñas, etc. Fue una época —mediados de los ochenta a fines de los noventa— en la que hizo eclosión el nuevo rock mexicano, por llamarlo así, y se puede decir que transitamos un tramo juntos, ellos como músicos y nosotros como editores, compartimos espacios un tiempo, después seguimos caminos divergentes.

Esas revistas apoyaron a grupos como Café Tacvba, Maldita Vecindad, etc. Sin ellas no se entendería lo que pasaba en el bar 9 y lugares afines, ¿sientes que los grupos no fueron agradecidos por el apoyo brindado? No, no siento eso, simplemente ellos accedieron a medios masivos como la radio y la televisión y se desempeñaron como lo hacen todos los grupos de rock del mundo, adoptando poses y discursos trillados, nacionalistas —muy cercanos al discurso priista— de apoyo incondicional al rock mexicano nomás por el hecho de serlo, asumiendo que su calidad era incuestionable nomás porque sí. La industria los embelesó y ellos se dejaron “querer”. Con muy pocas excepciones, grupos que se disolvieron o que hacían música más vanguardista o experimental y que no tuvieron lugar en el escenario comercial del Rock en tu Idioma. Ya se vio que al cabo del tiempo hubo realmente muy pocas aportaciones valiosas a la música. No hay un solo grupo que pueda considerarse clásico como consideramos a los Beatles, Led Zeppelin o David Bowie, ni tenemos entre nosotros a artistas como Wilco, Arcade Fire o P.J. Harvey; en cambio tenemos productos como Ely Guerra, Zoé y Belanova. Musicalmente no hay nada, no queda nada. ¿Caifanes, Jaguares? Eso es música para adolescentes. En todo caso, respeto en serio a trovadores persistentes como Jaime López y Rafael Catana, conectados con la vena de Neil Young, me atrevería a decir.

¿Cuál es la perspectiva desde la que Replicante aborda la música? Una variada y crítica. Son decenas de colaboradores y todos con visiones e intereses muy distintos; hay quienes escriben sobre Arjona y Luis Miguel, mientras otros hablan sobre las nuevas tendencias del metal o la electrónica o la música afroantillana, como hace Ariel Ruiz. La música es un fenómeno amplísimo que no debe reducirse a la simple reseña o recomendación. En Replicante los temas relacionados con la música han dado lugar a ensayos extensos, a grandes crónicas —recuerdo ahora la de Rubén Martínez sobre Julio Haro y El Personal—, e incluso a trabajos de creación literaria, como los de Javier Fernández, de Tijuana.

¿Qué opinión tienes del rock nacional? Una muy pobre, la verdad. Creo que no me entusiasma casi nada, salvo algunas excepciones. En general es un rock que no ha sabido evolucionar, que se conformó con ritmos y temas ya muy gastados y que no pudo, por incapacidad, treparse a las grandes tendencias de la música mundial. En los ochenta eran sesenteros, y ahora en el siglo XXI lo siguen siendo pero en el peor sentido, pues se casaron con los estereotipos. No hay nada nuevo, es el reino del pop, del ska y de viejas nuevas baladas de amor y despecho. Nortec podría ser algo distinto pero ya vemos ahora que el pop los seduce, que el mercado determina en gran parte su producción reciente. Sigue siendo rock ranchero.

Paul Medrano (Escritor y periodista)

¿Qué revistas de rock hechas en México recuerdas? Hay que aclarar que para la clase media baja de los nacidos en los 70, comprar una revista (del género que fuera) era un lujo. Doblemente más difícil era conseguir una revista que se abocara al rock. Por eso, cuando una publicación de ese tipo caía en tus manos, la leías y releías sin importar que fuera un número atrasado. Pero eso sí, había que regresarla, pues había otros lectores en la fila. Recuerdo revistas como Banda Rockera, Conecte, Switch, La mosca en la pared, Generación (que no era esencialmente de rock, pero lo incluía), Cráneo y La Guillotina.

¿Cuáles crees que han hecho un mejor papel y por qué? Sin duda, La mosca en la pared. Fue una publicación que promovía el eclecticismo (que para mí, es la mejor actitud que debe asumir el melómano), fortalecía la crítica, cuidaba sus contenidos y en general, hasta la llegada de la Internet, siempre iba un paso adelante.

¿Reconoces una tradición en México en el periodismo musical? Si bien esta tradición es más reciente que la tradición gringa o la inglesa, existe. Posiblemente creció y evolucionó por sí sola, quizá, a la sombra del país vecino. Pero después se fortaleció y encontró sus propios lectores, su propio estilo. Esta tradición se nota en casi toda la literatura de la Onda, y en mucho del periodismo del rock que se hace actualmente.

¿De qué periodistas/escritores te acuerdas? Soy seguidor de la obra de José Agustín, Parménides García Saldaña, Federico Arana o Fernando Aceves. En su etapa de periodistas del rock leí a Sergio Monsalvo, Jairo Calixto Albarrán, Juan Carlos Hidalgo, Eusebio Ruvalcaba, Fernando Rivera Calderón, Rafa Saavedra, Rogelio Garza, Patricia Peñaloza y David Cortés.

¿Cómo eran las publicaciones de rock de décadas pasadas en comparación con las actuales? Tenían huestes de lectores fieles (de la periodicidad, no de la línea editorial). El periodismo era todavía unilateral (no había modo de refutar, ahora es distinto con la red). Quizá, por lo difícil que era conseguir música, uno leía un texto sobre algún disco y casi casi te imaginabas a qué sonaría aquello que te describía el autor. Tal vez esto suene muy romántico. Pero así era. Digo, ahora basta con leer apenas dos renglones para correr a bajarlo. Ahora, también, hay muchas revistas apantallapendejos, que navegan con bandera de melómanos.

¿Recuerdas algún artículo que leíste y te haya impactado? ¿Puedes describirlo? Muchos: el artículo de José Agustín en La mosca en la red, escrito al revés. Una entrevista a Charlie Monttana, en Banda Rockera, con faltas de ortografía que terminan siendo cómicas (la sesión de fotos, inolvidable: el gran Vago, en la banqueta, con envases de caguama); los capítulos en fotonovela de la revista Cráneo; las revelaciones de Sergio Monsalvo, los artículos de Juan Carlos Hidalgo, los más literarios o las perlas de erudición de Eusebio Ruvalcaba.

¿En esta materia qué prefieres: el papel o la red? Como usuario de ambos formatos, no podría decantarme por uno solo. Creo que ya ha pasado la época de la rivalidad entre ambos frentes: comenzamos una época en que comienzan a cohabitar. Para algunas ocasiones es mejor el libro; para otras, el digital.

¿Crees que es benéfico que las franquicias de revistas norteamericanas, caso Rolling Stone o Filter tengan una versión nacional? No. Siempre me han parecido versiones dietéticas de la edición en inglés. Será que soy alérgico a lo light, que estas versiones sin azúcar nunca me han interesado. No poseen un estilo, una personalidad, una voz que las destaque. Viven de las viejas glorias en su idioma original.

¿De las revistas actuales, cuáles lees? Marvin, Decireves, Diez a uno, Ritmono, entre otras.

José Luis Paredes Pacho (Ex baterista de La Maldita Vecindad)

¿Qué revistas de rock hechas en México recuerdas? Banda Roquera, Conecte, La Pus Moderna, Códice Rock, Nuestro rock, Banda Elástica.

¿Cuáles crees que han hecho un mejor papel y por qué? Banda Elástica y La Pus Moderna. Porque la banda tenía nivel periodístico, además de que introducía temas en la escena estadounidense. La Pus Moderna, porque marcó una época, hablaba de todas las escenas culturales alternativas más importantes de esos años, de donde salieron los mejores artistas actuales tanto en el cine como en las artes visuales y el rock.

¿Reconoces una tradición en México en el periodismo musical? Es muy mala, llena de prejuicios, salvo algunas excepciones.

¿De qué periodistas/escritores te acuerdas? Villoro, Enrique Blanc y Eric Zolov.

¿Cómo eran las publicaciones de rock de décadas pasadas en comparación con las actuales? Las actuales no las conozco, sólo FRENTE me gusta mucho. Creo que ahora hay mejores críticos que antes.

¿Prefieres el papel o la red? Hoy prefiero la red.

¿Crees que es benéfico que las franquicias de revistas norteamericanas, caso Rolling Stone o Filter tengan una versión nacional? No.

¿Qué tan importante es el presupuesto para hacer una publicación de rock que destaque? Depende el proyecto, si es fanzine, web, blog o impreso.

¿De las revistas actuales, cuáles lees? Ninguna.

Toño Rotunno (Periodista)

¿Qué revistas de rock hechas en México recuerdas? La primera que recuerdo es Conecte, luego otras como Sonido, Rock Pop, Heavy Metal Subterráneo (que empezó como un libro editado por Conecte), Banda Rockera, La Pus Moderna (más de contracultura y crítica en general que de rock, pero ahí le abrieron las puertas a Maldita Vecindad, Santa Sabina, Café Tacvba, etc.). Después estuvieron Atonal, Nuestro Rock, La Lengua (de Monterrey, luego convertida en el periódico La Rocka), La Mosca en la Pared y muchas otras esporádicas así como fanzines. Después están Sonika, Gótica, Dark, Grita!, Marvin, Indie Rocks, etc.

¿Cuáles crees que han hecho un mejor papel, por qué? Creo que Conecte fue una especie de piedra angular sobre el rock escrito en México al diferenciarse de las publicaciones musicales más ‘variadas’. La Banda Rockera también ha sido muy importante al mostrarnos lo que se hace en México, sin importar si eras conocido o súper-subterráneo (aunque tal vez por ello no lo suficientemente crítica). Sonido aportó lo suyo al mostrar vertientes de mayor avanzada como el techno-pop, el darkwave, avantgarde, etc., un poco mezclado con cosas más comerciales. La Mosca en la Pared estaba haciendo un buen papel, necesariamente crítico, aunque pecaba un poco de ese dejo sabelotodo que a algunos chilangos les encanta presumir, careciendo siempre de conocimientos sobre lo que se hizo de interesante a partir de los 80 (un mal de la mayoría de los periodistas de rock en México, demasiado ruckeros para poder valorar lo que ellos no alcanzaron a entender).

¿Reconoces una tradición en México en el periodismo musical? Supongo que ha existido y tratado de sobrevivir de la manera que pueda. Aunque actualmente falta enriquecerlo más. También es común que muchos músicos en algún momento se interesen por escribir.

¿De qué periodistas/escritores te acuerdas? Pues tengo amigos y conocidos que han hecho labor interesante. Podría mencionar a David Cortés, Naief Yehya, Rogelio Villarreal, entre otros que se me escapan.

¿Cómo eran las publicaciones de rock de décadas pasadas en comparación con las actuales? Las viejas eran más ‘clásicas’. Poco a poco se han ido integrando opciones más actuales pero debo decir que hoy en día no encuentro una publicación con suficiente carácter. Desgraciadamente muchos de los que escriben son chavos más bien improvisados y las publicaciones se han enfocado a la moda del momento. Me parece que La Mosca en La Pared ha sido una de las últimas publicaciones que no cayeron en eso o en ‘venderse’ a las compañías de discos.

¿En esta materia qué prefieres, el papel o la red? Por la celeridad el internet tiene algunas ventajas, pero me sigue gustando el papel. No leo tan cómodamente en una computadora. Además, en internet se filtra mucha basura; es decir, no hay un rigor periodístico en muchas de estas publicaciones más cercanas al fanzine a veces (aunque este mal se extiende ya hacia las revistas impresas, tal vez se trata de algo generacional). Además me gustan las fotos y el arte impreso (aún me recuerdo estúpidamente enamorado durante días de una foto de PJ Harvey en la revista española Rockdelux mientras descubría que tenemos casi la misma edad).

¿Crees que es benéfico que las franquicias de revistas norteamericanas, caso Rolling Stone o Filter tengan una versión nacional? La verdad es que casi nunca leo esas revistas. Creo que la Rolling Stone original fue buena por eso de los 70 (aquí tuvo su propia versión brevemente, pero no recuerdo el nombre). No conozco buenas revistas norteamericanas actuales, salvo alguno que otro fanzine, o publicación independiente.

¿De las revistas actuales, cuáles lees? He leído algunos ejemplares de Marvin, Music: Life, Soundcheck, La Rocka cuando la consigo, y algunas publicaciones que regalan en algunas partes cuando voy al DF.

Ejival (Periodista)

¿Qué revistas de rock hechas en México recuerdas? Conecte, Sonido, La Mosca, Nuestro Rock, Pulse! y Rolling Stone.

¿Cuáles crees que han hecho un mejor papel, por qué? Me gustaba mucho Conecte y Sonido. Ambas fueron buenas porque se publicaron en la época en que el rock estaba prohibido en México. Creo que ambas hicieron una labor muy ejemplar. Después de esto creo que La Mosca es otro buen ejemplo de periodismo musical basado en el rock.

¿Reconoces una tradición en México en el periodismo musical? Casi no existe, cada vez vemos menos secciones dedicadas a la crítica musical en los medios impresos. En el internet hay muchos, pero de muy mala calidad. Y esta tendencia irá aumentando. Hay pocos libros enfocados al tema también. Pero esto es un problema que tiene que ver y que es un reflejo de como se manejaba la industria musical en México.

¿De qué periodistas/escritores te acuerdas? De mis favoritos están Walter Schmidt, David Cortés, Héctor Siever y Hugo García Michel.

¿Cómo eran las publicaciones de rock de décadas pasadas en comparación con las actuales? El problema siempre ha sido en centrar el contenido alrededor de lo que la industria “oficial” ofrecía. Dejando poco espacio para propuestas musicales más interesantes. Era una de las coas que siempre le criticaba a La Mosca, que cada seis meses sacaban una portada de los Beatles, cuando había tanto riqueza musical por explorar. Al desquebrajarse la industria musical, en especial la del rock, que literalmente ya no existe, pues da cabida a contenidos más arriesgados. Mil veces compraría el Rockdelux antes que una revista mexicana de música, precisamente por eso.

¿En esta materia qué prefieres, el papel o la red? Ambos. Sigo comprando WIRE en papel y el pixeles.

¿Crees que es benéfico que las franquicias de revistas norteamericanas, caso Rolling Stone o Filter tengan una versión nacional? Poco beneficio. Lo que hay que hacer es escribir nuestra propia historia musical, no la de otros países. Y en Rolling Stone o Filter, desgraciadamente, no será. Otro problema es basar estas propuestas alrededor de marcas. En el momento de que la economía sufra otro tropezón, adiós marcas, adiós revistas, adiós rock and roll.

¿De las revistas actuales, cuáles lees? Impresas, solamente WIRE. Internet muchísimas, de México me gusta y colaboro en Afterpop. También leo Self Titled, FACT, The Quietus, Resident Advisor y otras que no son mexicanas. Creo que eso te dice todo.